25/08/2007

La Mona

Corría el año de 1995, aunque ese año realmente no corrió. Colombia atravesaba el cambio presidencial entre César Gaviria y Ernesto “El Elefante” Samper. Mi familia fue víctima del desempleo y de las no-oportunidades que brindó – brinda y brindará – el estado Colombiano. Mi familia, como otras familias, tuvo que buscar recursos en otras partes y correr hacia cualquier parte de Colombia –si es posible– o del mundo para conseguir empleo. Es preciso decir que mi mamá es Docente y mi papá es Médico, ambos de la Universidad de Antioquia. Si bien nunca corrió, caminaba lerdamente el año 95’ cuando recibimos la llamada desde Casanare que nos daba la respuesta aprobatoria al sinnúmero de curriculum vitae et studiorum enviados por toda Colombia. Días después nos encontrábamos camino a la Terminal de transportes de Medellín, luego de haber dejado en un garaje alquilado todas nuestras pertenencias en cajas cafés y blancas. Allí en la Terminal, le decíamos un hasta luego a Nuestra Señora de la Candelaria que, como el resto del país, no tenía respuestas laborales serias y dignas a los ciudadanos honrados; también, como el resto del país, sólo tenía negocios ilegales o sangre y muerte o todo junto.

Recuerdo que por esos días las carreteras de acceso a Casanare eran dos, la más corta se tomaba treinta y seis horas, sin escala, en Rápido Ochoa, que por cierto: de rápido no tenía sino el nombre. Decirles que Yopal se veía horrible y solitario a causa del largo viaje no sería exagerar; sería mentir. La capital Casanareña estaba hermosa esa tarde, los hotelitos, los últimos rayitos de sol cayendo sobre los tejados, sobre la carnita encima del fogón, sobre los capachos, las alpargatas y el parqué. Yopal enteramente hermosa y solita para mí. Hubiera deseado tener una cámara para mostrarles los recuerdos que de todos modos me llevo para mí solito, como esas palomas que volaban trabajosas escapando de dos niños o como la señora que pedía limosna sin pedirla. Todo era hermoso.

Esa misma noche, nos embarcamos rumbo a Támara, donde Arcadio Benítez nos estaba esperando. Recuerdo que por teléfono no se podía hablar mucho, sin embargo Arcadio le dijo estas palabras tranquilizadoras a mi mamá: “¿Porqué tienen miedo? Ustedes allá viven rodeados de peores cosas, sicariato, guerrilla, paramilitares, delincuencia común y mafia; nosotros aquí sólo tenemos la guerrilla”. Así fue, llegamos en medio de un enfrentamiento entre la guerrilla y el ejército nacional, llegamos entre bombas y olor a sangre, llegamos para que mi papá tuviera que trabajar esa misma madrugada para subsanar las heridas violentas que las soluciones políticas dejaron en la tez de nuestros soldaditos de hierro.

Cada día mi padre se levantaba para seguir enmendando los errores que los gobernantes no eran capaces, cada día mi mamá se levantaba para llevarme a la escuela y yo me levantaba para perseguir iguanas y admirarme por el comportamiento de las vaquitas, que eran “hermosísimas mamá”. Treinta días que admiré las iguanitas, los ratoncitos y hasta los guerrilleritos, que de seis o siete añitos ya sabían que tenían que pagar su cuota familiar subversiva. Treinta días, ni más, ni menos, para irnos de Támara, el primer pueblo donde viví en los llanos. Por cosas del destino y de la seccional de salud de Casanare trasladaron a mi papá, y a nosotros con él, para Pore, un pueblo a cuatro horas de Támara por carretera destapada. Allí las cosas eran más sencillas, vivíamos en la casa rural, cerca del centro de salud, cerca del olor a quirófano y a hamaca, cerca del olor a mandarina, cerca al olor de cuadernito amarillo; pero lejos de la escuela. Creo que en ese año aprendí más del viaje que de la academia, conocí cuatro escuelas; siempre me adapté.
En la casa rural del centro de salud de Pore también vivía una Odontóloga, cuyo nombre no recuerdo, y la Mona. La Mona era una auxiliar de odontología sin estudios ni títulos, era la cuota cobrada de la guerrilla al gobierno para tener infiltrados en cualquier cosa infiltrable: La Mona era guerrillera.

Cuando hablo de la Mona es inevitable recordar a las Diosas del Vallenato, a “ay hombe”, a “qué niño más bonito, tiene que aprender a bailar para poder conquistar” y a tantos recuerdos que trataré de contar para quitarme este nudo de la garganta. La Mona era hija de un guerrillero campesino, que se metió a la guerrilla por obligación, porque las casas campesinas tiene que dar su cuota de algún modo y como en el campo no hay dinero, entonces la cuota se resume en dar un miembro de la familia a algún frente para poder acabar con el imperialismo y con la raza burguesa. La Mona entró a la guerrilla porque su padre murió y a ella no le quedó más que asumir el cupo. Me la imagino en una fila, vestida de camuflado, con la mirada tierna que siempre tuvo y me da un miedo terrible. Me la imagino así y me acuerdo que un día le contaba a mi mamá, mientras me acariciaba la cabeza, que odiaba el camuflado y que le encantaría ponerse medias veladas como hacen por allá en la capital paisa. Su sueño no era acabar con el imperialismo de ningún modo, ni llevar una bandera llena de sangre pero limpia de corrupción; su sueño era vestirse de medias veladas, de falditas cortitas, de labial rojo y pestañita Revlon, su sueño era que las llamadas que recibiera no fueran para informar sino para sentirse amada, para soñar que algún día todo cambiaría y de repente ser feliz con su amor eterno; su sueño era ser mujer.

El centro de salud era chico, pero yo siempre lo vi grande porque mis piecitos no andaban lo mismo que los de mis padres, tarde me di cuenta de que por más que corriera para alcanzarlos nunca lo haría, pues ellos ya habían caminado mucho más y por otros caminos. Era un centro de salud como cualquiera, tenía su cuarto de odontología, su consultorio y su sala de urgencias. Después de la sala de urgencias estaba el cuarto de la Mona, al frente del cuarto estaba la planta, por si cortaban la luz o algún atentado hacían al pueblo en medio de una cirugía. Después de la planta había un senderito rústico, hecho con baldosas de cemento, que llevaba a la casa rural. Si caminabas por el senderito era mejor que no miraras para los lados pues te podría comer una culebra o saltar un sapo y vaya la alegría que te daría, bueno, eso pensaba yo. Entre la casa rural y el centro de salud estaba el quiosco – todo esto, encerrado entre paredes de ladrillo, como si afuera hubiese peligro de algún tipo –. En ese quiosco empezaron los problemas, pero no fue culpa del quisco sino de la intolerancia; mi padre se había acabado de graduar como médico de la Universidad de Antioquia, institución en la que le enseñaron a moldearse y a tener un estricto orden de las treinta y tres maneras correctas de llevar la bata y los artículos cincuenta y dos y cincuenta y tres raya uno para manejar bien un hospital. Él los aprendió con facilidad. Aprendió con facilidad, también, que en un hospital por las noches no se puede incurrir en el alcohol, que no sea antiséptico, o en la juerga. Así es que tras el fallido intento de llamarle la atención a los trabajadores del centro de salud por sus reuniones nocturnas en el quisco, procedió a escribirle a la seccional de salud de Casanare – pues él ya era el director del centro de salud y olvidó que el esparcimiento y el ocio hacen parte de una vida sana –. En la carta informaba de los conflictos que había tenido con su cuerpo de salud y pedía el traslado de todos, menos de la mona, porque ella estaba cuidada ahí, en su mismo pueblo por su misma guerrilla a la cual ella nunca quiso entrar. Ella nunca quiso entrar en la guerrilla pero la obligaron, nunca quiso entrar de auxiliar de odontología, pero la obligaron, mucho menos se quiso ir del hospital; pero también la obligaron.

Lo único que recuerdo es que me fui sin despedirme de los amigos de la escuela, con los que jugaba trompo y canicas, ya me estaba volviendo bastante bueno en esto. Me despertaron las luces de una ambulancia, pensé que era un herido de combate o una embarazada, esta última idea se me borró de inmediato, pues la sangre de balas es más importante que la sangre de vida. “Nos vamos rápido doctor que nos pueden coger”. Alguien había anunciado a mi papá, yo nunca supe porqué teníamos que irnos de esa maravillosa tierra de mandarinas y novillos. Simplemente a alguien no le gustó que mi papá impusiera el orden como se lo enseñaron en su universidad, enseñanza que casi nos mata a los tres. Dentro de la ambulancia mi mamá me explicaba que nos teníamos que devolver para Medellín porque mi abuelita nos hacía falta y nosotros a ella, yo le creí; ahora que lo miro, mi mamá nunca dejó de protegerme.

Una semana después de estar medio-ubicados en Medellín, un rato aquí y otro rato allá mientras se conseguía trabajo, llamaron a mi mamá para decirle que a la Mona la habían matado. Yo lo supe media hora después cuando la vi llorando; también lloré. Todavía lloro a ratos, es un muerto más que no se me olvida, como Garzón o mi abuelita Marina, personajes grandísimos que hicieron de mi vida algo mejor. Así funciona el país: La Mona fue trasladada para un pueblo en el que la guerrilla no controlaba la zona, los paramilitares sí lo hacían, ellos mismos le dieron muerte a sangre fría, por guerrillera, por torcida y por Mona. Ellos mismos nos quitaron a la Mona, la misma que me enseñó a bailar vallenatos que nunca me aprendí, la misma que se veía hermosa y se imaginaba casándose de blanco. Ellos nos arrebataron a la Mona por la cruel realidad que el gobierno les impuso. Todo es una cadena. El hombre se come al hombre leí un día, desde ese día entendí que en este país lo que menos valen son los sueños.
Ya han pasado más de diez años y el asesino de la Mona ya está muerto, seguramente su asesino también lo estará y tantos otros que lo mataron a él y al que lo mató a él, hasta completar la cadena que nos despierta con un guerrillero, un paramilitar o un soldado muerto. Pasaron diez años y la Mona sigue bailando, bailando el son de los disparos entre las hojas de plátano, sigue bailando entre culebras y sapos a sus veintidós años. Sigue bailando vestida de diosa, de la mujer diosa que siempre fue. La Mona cumplió sus sueños, en la libertad absoluta de su ataúd, iba vestida de medias veladas, de faldita y de pestañina Revlon. Adiós Mona. Adiós.

Daniel.

25/07/2007

A modo de ensayo

La conveniencia, la emulación, la analogía y la simpatía son formas de semejanza que, para mis propios conceptos, sólo se pueden aplicar mediante la signatura. Pero está claro que la signatura es algo irreal porque el significado va a ser diferente para cada significante. Son varios los días que he pasado analizando un concepto capaz de poner a prueba los cuatro tipos de semejanzas y al hablar de los días he querido analizar esto mismo: el tiempo. Porque está claro que el tiempo ha sido supervalorado y hoy mismo es difícil llegar a un acuerdo sobre la influencia del tiempo en la historia. Unos dicen que no podríamos estar con los avances tecnológicos, científicos o microbiológicos sin que el tiempo haya pasado; yo digo que no, el tiempo no es un factor influyente.
Los seres humanos hemos decidido nombrarnos como los pensantes, como el máximo estandarte de la evolución universal, y así mismo nos hemos atribuido descubrimientos, tierras y lo que es peor aún: conceptos. El hombre cree fehacientemente en el concepto del tiempo, así como en el de un dios, esos son axiomas irrefutables que si se llegaran a desmitificar podrían desequilibrar la balanza del pensamiento radical. Tal vez nos han hecho creer que el tiempo es conveniente a la vida, que ambos se limitan y donde empieza uno termina el otro, entonces el tiempo sería la muerte porque siempre nos acerca a ella – o a la no vida, de la cual no hablaré en este documento, pero que es igual de importante –. Otros han dicho que el tiempo lo aceptamos por simpatía, porque en todo necesitamos de tiempo o el tiempo mismo es el que se ve reflejado en nosotros.

Cabe aceptar que el tiempo es una verdad, yo no estoy cuestionando esto, lo que sí cuestiono es su influencia en la historia de la humanidad y ahí tengo todo mi derecho a expresarlo. [[No estoy diciendo que se deban acabar con los calendarios, ni los relojes. Mucho menos que el hombre ha estado equivocado respecto al tiempo en toda la historia. Cada uno con su trabajo, usted a leer y yo a escribir.]] Tal vez el tiempo sí esté relacionado con la vida de los seres humanos, pero sólo en el envejecimiento, porque en la historia no tiene nada que ver. Me explicaré para no darle más vueltas a esta conversación que tenemos y que he querido evitar por simple formalismo y por asirme a la regla ensayística número cincuenta y seis raya dos. Todo es culpa de la distancia que nos separa desde el momento en el que escribo estas palabras hasta el momento en el que usted las lee y piensa que esto es relleno o simple capricho del autor, pero no es así: es la imposibilidad de hablarle a una pared sabiendo que lo puedo hacer con usted.


El tiempo es algo complejo que no lo podría describir con teorías sin ejemplificar. La historia es la mezcla entre el tiempo y los hechos; pero yo sostengo que para la historia es irrelevante el tiempo, sólo se puede afectar mediante hechos. Es decir, ¿de verdad fue relevante para la historia que Jesús fuera al monte del olivo tres horas o veinte días? No, lo importante fue el hecho. ¿Cuánto tardó Hitler en maquinar el plan de guerra? ¿Cuánto tardó Napoleón? ¿Acaso lo importante no fue lo que marcó el destino, o sea los hechos?
Ahí está la primera signatura que nos da el tiempo para analizarlo: el tiempo es predecible, por lo tanto es cíclico. Sería muy extraño tener que vivir en desorden, aunque sería excitante. Sería abrir las hojas de nuestra vida e irlas pasando sin orden aparente [[Sí, estoy teniendo en cuenta que el libro de nuestra vida no lo escribió Cortazar, entonces no nos encontraríamos con otra historia]] y de repente equivocarnos y saltarnos el capítulo hasta la otra vida donde reencarnamos, debido al Karma, en el sexto demonio y todo por no haber hecho las cosas bien. [[Quería exagerar un poco, no soy cristiano y si lo fuera sería muy cómico leer un cristiano que cree en la reencarnación budista]]. La primera signatura la leo, por analogía o por simple simpatía, como la virtud que tienen las horas de ser cíclicas. Esto nos lleva a que el tiempo sí nos afecta como especie pero no históricamente, sino en el diario vivir, nos afecta porque vamos al trabajo a la misma hora, comemos en una hora determinada y así todo está fijado a ser una rutina, un ciclo. Por esto digo que el tiempo es cíclico y por esto también afirmo que si la historia es la yuxtaposición del tiempo y los hechos entonces también la historia se repetirá. La historia se repetirá pero nosotros no seremos los mismos, así como los días se repiten pero nosotros no los vemos igual.

Un lunes no sabe que es lunes a menos que nosotros lo nombremos, si alguien que no tiene capacidad mental, pongamos un político… No, bueno, pongamos una mambacha – aunque no le digamos que los comparamos porque se me ofende la pobre mambacha –, ella se despierta, si es que durmiera, a las siete de la mañana, hace lo que ha de hacer en el día y duerme como todas las noches, si es que durmiera. Al otro día se levanta y no sabe qué día es, para ella es como si se repitiera. [[Estoy hablando del imaginario para que usted me entienda pero si me sigue mirando así no voy a poder continuar porque me tocaría hablar en palabras estrictas, entonces citar a Sagan o a Toboso Martín o a cualquier otro para darle validez a lo que acabo de escribir y esto dejaría de ser una amena conversación]].
Es decir que nosotros le damos valor a cada hora, a cada ciclo que da la tierra por su mayor o menor cercanía del sol. Somos nosotros los causantes del tiempo, pero esto ya lo había dicho, lo que no había dicho es que todos los días son los mismos, son eternos pero plurisignificantes. Siempre es un día eterno que se deja ver cuando analizamos bien que las signaturas que este nos deja son las mismas que las de la vejez: todo es una ilusión mental.

Si pudiéramos devolver el tiempo hacia algún punto en especial y cambiar los hechos nuestros, seguro que al volver a la hora actual moriríamos porque no existiría, hablo de la teoría de la bifurcación del tiempo. Tal vez se pueda sacar una tangente por donde viva la realidad en la cual estamos parados hablando del tiempo mientras en la otra realidad no existiría este documento pero sí la explicación del porqué un café es tan necesario mientras se lee un montón de textos sin autores inteligentes o inteligibles esperando encontrar siquiera una idea que pueda justificar esa sentada de tres horas revisando documentos. Eso no lo sabremos, tal vez yo no habría comenzado esta discusión con nadie porque no me habría molestado levantarme tarde para clase y darme cuenta de que el tiempo sí nos afecta después de haber pensado en la noche que no era así. Pero no, estamos parados en este punto de la realidad y tengo que terminar de explicar porque el tiempo no es semejante a la humanidad, ni a la historia, sin salirme de las palabras precisas con las que comencé este texto.

Carl Sagan dijo “El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es indiferente”. Y cito a Sagan para referirme al que considero una de las faltas más graves que tiene el hombre, también al decir esto me refiero a la semejanza más atractiva que encontré: la emulación. La realidad es un todo y nosotros hacemos parte de ella con todo lo que nos afecta, pero está tan errada la visión del hombre o es tan curiosa su naturaleza que cuando acepta una verdad más trascendental que la de su propia existencia la tiene que limitar a su espacio y fuera de eso le da un giro de trescientos sesenta grados.

El hombre sí, por fin aceptó que el universo es infinito – que tanto así como infinito no creo que sea, pero allá los astrofísicos descifrando las verdades espacio-vocacionales –, pero inmediatamente lo rebajo a su propia ignorancia. Primero empezó diciendo que el sol era dios, luego el dios se transformó en algo más cercano, las piedras o el agua y terminamos mandándolo para no muy lejos: para la capa de ozono. Es que ya me imagino yo a los pobres astronautas pidiéndole permiso al dios de los cristianos para poder ir a sus viajes espaciales o peor aún, ejemplificando esa degradación de la verdad, estancados en la aduana divina con problemas con los pasaportes porque son del tercer mundo. Yo le podría decir en este momento que la tierra es ilusoria basándome en la semejanza de emulación contra el cielo, siendo un sofista también, y de seguro que ambos lo llegaríamos a creer en algún punto de este relato que no se deja acabar porque nunca me ha gustado acabar las conversaciones concluyendo los temas, es mejor irse por las ramas atacando el tronco como lo he hecho hasta ahora, pero nada de Green Peace – que esos de defensores tampoco sirven para nada –.
Mejor vamos a recapitular para no hacer más largo este escrito. Tenemos que el tiempo es cíclico y, por ende, nuestra historia también. Analizamos que el hombre en todo su esplendor no se ha reconocido como una especie más de este mundo y tampoco ha querido entender que analizando los signos se pueden sacar conclusiones y dejar de creer, de una vez por todas, en verdades reveladas o dogmas religiosos. Tenemos por otro lado que los hechos son la verdadera columna de la historia y que no es necesario del tiempo para asimilar los hechos que esta nos deja. También estudiamos la posibilidad de volver en el tiempo, que es ilusorio, y hacernos una verdad diferente para el hoy que también es ilusorio. Hablamos sobre el día eterno y lo etéreo del pensamiento humano. Y lo más importante, hablamos de que me desperté tarde por estar pensando en la teoría del tiempo plano y de que posiblemente ya habrá terminado su café o yogurt o lo que sea que haya estado tomando. Eso sí es importante, de resto este escrito no dice nada nuevo, dice lo mismo que, tal vez, han dicho muchos a lo largo de la historia y que yo sólo me imagino, haciéndome la idea de que es algo novedoso y que seguro al leerlo pueda ser interesante.

24/06/2007

Dr. Corazón... Desilusiones

Cada vez que en el planeta tierra alguien gusta de otra persona, pero no se imagina que los sentimientos de la otrala persona son recíprocos, hay un estallido de preguntas. Que si sí se pueden dar, que si ella, que si yo. Pero de eso no voy a hablar hoy; hoy voy a hablar de la desilusión y de cómo se da. Ya hace un tiempo hablé de pelar el cobre o sea que ese no será el tema hoy, el tema hoy será la desilusión a largo plazo. Se puede ver de varias maneras, reflejado en una relación, en una ex-relación o en un ex-encarrete, esta vez hablaré de ese último.

En mi caso partícular siempre me falla la memoria, o sea que este consejo no aplica a mí, pero seguro aplicará para la mayoría de los lectores: Siempre acuerdese de el nombre de ella. Uno se encuentra con ella, ella te saluda, uno hace la cara pendeja de siempre, entrecierra los ojos (como si ayudara a recordar) y la saluda, acto seguido ella te va a preguntar cosas que ni siquiera sabés, por más que querás intentáte acordar, no la vayás a embarrar con la nena, que bien bonita está, fuera de eso está sola, fuera de eso en la carita se nota que te saludo no por buenos amigos.

Pero no se puede evitar, siempre pasa: "Eh... ¿cómo es que vos te llamás?"*. Y desde ahí la cagaste, metiste el zapato, la media y parte del pantalón. Lo otro que n o se puede evitar es que siempre después de preguntarle eso vas a recordar el nombre de la nena por simple magia atribuída por la ingratitud cósmica. La mujer se siente mal y se va, siempre dice: "sí, ahora nos vemos", pero no pasa... Es mejor irse del lugar, buscar otro bar u otra nena, en su defecto. Tomále una foto, o pegále un sticker en la frente. Hacé algo para que no se te olvide con quién estás y seguro que así nadie más va a tener desilusiones.

*Hay una regla general con los amigos, es que los amigos sirven para tres cosas y una de esas es para recordarle el nombre de la nena a uno. Uno los presenta y ya está.

20/06/2007

La gente en general

deja pasar muchas oportunidades que le da la vida, dejan ir personas que le pueden aportar, o que le han aportado significativamente... Dejan ir sueños e ilusiones. Tanto dejamos ir por ese filtro, por ese inodoro que se lleva todo lo que nosotros consideramos mierda, tanto perdemos en esfuerzos de alcohol y de rumba y de perico y de venga a fumar y de puteémonos hasta mañana… Que se nos olvida que lo importante es ser felices, no amarrar, sino ser felices de verdad. Dura cosas para nosotros que sólo sabemos olvidar, olvidar y odiar, eso sí lo tenemos bien claro; ¿Pero amar? ¿De verdad sabemos amar? Pero no amar a perpetuidad como lo dicen las novelas, sino amar por entre las costillas, en la otredad, en la felicidad que me da tu presencia. Eso es amar. Amar también es dejar ir pero no dejar pasar.

Entonces cuando dejés pasar a alguien por tu vida no te arrepintás, sino puteáte y devolvéte. Eso no se hace, se puede dejar ir pero no dejar pasar y no es lo mismo pasar que irse, ni esperar que detenerse, ni amar que apegarse. Todo lo confundimos, todo está en el bolo alimenticio de nuestros deseos y ambiciones, todo lo confundimos, también, en la vidurria que llevamos siempre con nosotros. No dejés pasar.

El que te diga que sos inteligente no te conoce, el que te diga que no aportás es un pendejo, pero el que no te diga nada a ese escuchálo. No decir nada es no contarte nada pero hablarte, y hablarte sin que vos entendás el porqué te habla, no decir nada para que simplemente sepás que alguien te habla, como yo. No decir nada es no quedarse callado pero intentar que la otra persona no se entere de qué se está hablando, así como contar la verdad no es gritarla sino hacerla de un modo que nadie nunca se la crea. Igual no espero que entendás, ni espero que leás detenidamente entre líneas para saber qué dice. Nadie sabe porqué se escribe, ni de dónde se escribe. Escribir no es plasmar las ideas que no tienen palabras en un papel que no existe, ni mucho menos es el arte de reflejar los momentos y hacerlos etéreos. Igual no espero nada. No espero que creás que el que te habla es el que conocés o el que dejarás de conocer en cuanto me pare de acá y me siente a escribir lo que tanto tiempo he aplazado. Igual no espero que en medio de tu habitación pienses en esto como un estratagema tan sofista que pueda convencer hasta al presidente que la solución está en el meollo. Maldigo a todo aquel que piensa como yo y maldigo la condición que tengo de no esperar nada. Pero igual amo desde la oscuridad no esperando nada y me gusta. Me gusta no verte y me gusta saber que nunca te espero, me gusta saber que tengo obligaciones importantísimas y afortunadas casualidades casi todas las horas, menos mientras duermo. Cuando uno duerme, duerme y punto. No se puede hacer más... De pronto soñar, pero de los sueños no queda sino el queda sino la esperanza de un mañana mejor y tal vez un voto en blanco para que no llegue otro tinterillo del poder a meternos la mano por donde no ha podido el doctor, porque yo de exámenes de próstata todavía nada. Se me da muy bien el priapismo y sobre todo el mental porque para eso escribimos, sabiendo que me tengo que poner a escribir lo que he aplazado tanto tiempo.

Daniel.

6/05/2007

Atención... MySpace

No sé qué espera la gente; pero los invito a que visiten www.myspace.com/danielpaniagua.

Allí hay cuatro canciones del concierto que hice el 19 de Abril, las canciones son mías todas. Si tienen cuenta en MySpace pueden pedirme amistad y ya; si quieren comentan allá. Nos hablaremos pronto, prometo escribir pendejadas rápido.

29/04/2007

Varias Cosas

Me parece increíble la gente tan amable y responsable que me he encontrado en estos días, sin ir más lejos quiero hacer referencia a un loco del bus que me despertó paraque no me pasara de mi casa (¿él cómo iba a saber dónde vivía yo?). Por cierto, nunca he podido entender qué es lo que tienen los buses para ser tan incómodos pero tan irresistibles para una buena siesta y no es precisamente la gasolina.

La cosa fue que el tipo me despertó una cuadra antes de llegar a mi parada, me bajo y como por arte de magia no pasa nada, nadie conocido, el portero de la unidad era nuevo; me tocó explicarle que yo sí vivía ahí, qué pendejada, deberían contratarlos con chip reconocepersonas. Lo único bueno que me pasó ese día fue no tener que caminar las nueve cuadras desde el paradero central hasta mi casa, uff, salvado por la campana o en este caso por un tipo equis. Aunque es bonita la acción de despertar al otro para que no se pase de su parada es también un intento desesperado por moralizar, por imponer que el único camino correcto es el mío. Es cierto, uno cunado está solo se desespera, esa es otra cosa que no entiendo.

Siempre que uno va solo, sin esperanzas, el sexo preferido se empieza a inquietar el porqué uno está así, cosa que se acaba cuando uno empieza a prestarle atención y es ahí cuando uno deja de ir sin esperanzas y es rechazado. No estoy de acuerdo con esa frase de "cuando no esté buscando va a encontrar". Por dios, eso es lo más ilógico que uno puede llegar a pensar, antes cuando uno no esté buscando no va a encontrar, no buscar es la mejor manera de no encontrar, es una especie de "tranquilo viejo, nada pasa" mientras las cosas no llegan, entonces cuando algo llega es porque uno no lo quiere.

La cuestión es un poco así: yo quiero novia pero no la busco, entonces no me llega novia, me llega sexo porque no busco sexo. En cambio si yo quiero sexo no me llega sexo, me llega novia seria. No buscar es la mejor manera de no encontrar nada, es como uno no esperar encontrar una piedra, claro salís y te la encontrás pero como no la estás buscando pasa desapercibida.

Uno debería buscar todo, debería estar en esa busqueda constante de sí mismo, quién sabe cuántas cosas hemos dejado pasar por no andar buscando nada, esperando siempre encontrar todo. ¡Cojan oficio!

24/04/2007

Dr. Corazón... Consejos para los fines de semana

¡No a la manipulación! Estoy mamado de ser manipulado, lo peor es que uno ni se da cuenta, sólo sabe que las cosas cambian de un día para otro y ya. En todos los noviazgos pasa lo mismo, se vuelve tan rutinaria la vida que salir el fin de semana es algo casi obligatorio. Ahora bien, cansado de que me arruinen los fines de semana me he ingeniado un plan que puede funcionar; no es una verdad absoluta, sólo pondré algunos consejos para ciertas situaciones.

Situación 1

Uno tiene  ganas de salir, con o sin ella, la llama y le propone el plan que a uno le gusta (ir a un bar, una discoteca, un café, el parque de tu casa, etc) y ella responde una cosa así: "no sé gordo, yo estaba pensando irme para tu casita y alquilar tres peliculitas, de hecho ya las alquilé pero quería que fuera sorpresa".
Deducciones:
a) No ha alquilado nada, eso uno siempre lo dice para quedar bien.
b) Ella es la que quiere ver las películas, ¡no uno!
c) ¡No pidió permiso!
Posibles respuestas siendo la a la más creíble (va la respuesta para que piensen la contra)
a) Sería rico, pero hoy está cumpliendo años Miguel y me toca--
R/ ¿Sí? ¿cuántos van desde enero?¡cinco años!
b) ¿No te había contado? Mis tía está quedándose en mi casa y duerme en mi cama.
R/ Mucho mejor, ¡así la podemos ver con ella amor!
c) La operación de las varices de mi abuela es esta noche y prometí acompañarla.
R/ No puede ser, yo voy contigo, no te puedo dejar solo en estos momentos.
d) Comí mandarinas y el médico me recomendó no ver películas después de comer mandarinas.
R/ Bueno, ¡entonces voy a llevar mandarinas! Te amo, tú sí que le pones emoción a mi vida.

Situación 2

Vos querés salir con tus amigos, porque esta vez sí está cumpliendo años tu amigo, claro que ésta vez no se lo podés decir porque va a ir la prima de uno de tus amigos que es totalmente hermosa y hace tiempo que vos y ella tienen algo en remojo. En ese momento tomás conciencia de que no la podés llevar, pero tampoco podés dañar las cosas con ella, así que la fácil es decirle una mentirilla piadosa, la llamás y...

a) (con voz de enfermo) Estoy muy enfermo, me acaban de poner un benzetacil, me duele todo, no creo que nos podamos ver hoy.
R/ ¿Si ves? ¡tú nunca te cuidas! Siempre me toca a mí (a la media hora aparece en tu casa)
b) Huy, no te imaginás de lo que me acabo de acordar, tengo un parcial el lunes y no he estudiado nada, creo que no podré salir el fin de semana completo.
R/Cómo se te ocurre, ya mismo te hago la visita para ayudarte a estudiar, para eso son las novias
c) Me han dejado con llave los iraníes, tendremos que dejarlo para otro día
R/ Pasamelos, ¿es que soy tan fea como para no poder hablar con ellos? ¡pásamelos al teléfono carajo!
d) Están dando la repetición del mundial del 58 sin entretiempos ¡Este no me lo pierdo!
R/ Yo lo grabo en mi casa y te mando el casset mañana, ¡pero hoy vamos a salir!

Espero que estos pequeños consejos te sirvan para no dejarte manipular tanto... próximamente, y haciendo un daño terrible al secreto masculino, la manipulación de nosotros hacia ellas.

22/04/2007

Dr. Corazón... Las ventajas de no tener celular

Bien se sabe que uno no debe salir a beber con el celular por varias razones:
1. ¿Para qué querés que te localicen?
2. Te lo pueden robar.
3. Lo podés empeñar para comprar más licor.
4. Podés llamar a tu exnovia.

De todas estas la última es la más peligrosa, así que es mejor evitar por todos los medios posibles sacar el celular, o bien: tener el teléfono de la exnovia en la memoria del celular (o en la memoria celular que muchas veces pasa). Bueno, también es peligroso que te roben y no tengás el celular porque te pueden hacer algo.

Suponiendo que la llamada ocurra muchas veces pasa esto:



El problema es después de la llamada, uno se siente más desorientado y cree que ha involucionado, acto seguido uno va a la mesa con niñas más próxima y se presenta, invita a media de ron y luego a otras tres medias, incluso he visto casos en los que invitan a seis medias más. Después de esto amanece uno en la casa de la que uno nunca pensó que iba a pasar algo pero que en medio de la borrachera uno dice "pero no está tan mal... Se deja". Se deja, el peor consuelo que uno se puede dar es se deja, con las mujeres no pasa igual que con los bares; cuando uno dice que una mujer se deja es que ya está en la últimas pero no quiere irse para su casa sin tener sexo, en cambio cuando uno entra al bar y mira la tabla de precio es cuando entra el se deja:

Media de ron:
de 13.000 a 19.000 = Barata
de 20.000 a 29.000 = Se deja
de 30.000 a 39.000 = Se hace el esfuerzo
de 40.000 pa' arriba = Qué gonorrea
Luego uno se baña, para colmo no encuentra ni la ropa interior, ni el celular, ni la camisa, ni las medias y cuando uno le pregunta a la nena que dónde está ella sólo dice: "si no se acuerda usted que es el que se viene empelotando desde el bar". Dios mío, uno piensa de todo "¿qué más pude haber hecho?¿cuanto habré dado de propina?¿habré peleado?¿coiteé o fui coiteado?", pero lamentablemente uno no se acuerda de nada. Al final uno llega a la casa más cansado que el día anterior, más aburrido, más pobre, más resentido y sin celular.

Así que si usted quiere evitarse toda esta fatiga, mejor deje el celular en la casa, emborrachese o tome café o baile o tirese en parapente; pero NO SAQUE EL CELULAR. Un consejo de Daniel Paniagua, ¡tómenlo que no les voy a durar toda la vida ole!

10/04/2007

Concierto

Llegó la hora de hacer un concierto y presentar algunas de mis canciones, se quedaron muchas en el tintero, algunas buenas otras no tanto; pero éste concierto va con todo el amor que le tengo a la música, a la vida y a la mujer. Son muchas cosas, agradecimientos, inicios que se marcan, ciclos que se cierran para - quizá - abrir otros mejores y menos recorridos.

Los espero en mi primer concierto, que también es su concierto... y vamos para adelante con este proyecto para que si se lo llegan a perder luego me puedan ver en otro lado pagando el triple.

30/03/2007

En el bus

Voy solo, siempre voy solo y te busco entre la gente y no te encuentro y termino sentandome al lado de la ventana, como siempre. No sé si sólo es mi mente que te recrea a mi lado, contándome historias, lo que te paso en el día, en el anterior, en el anterior... No sé si es tu fantasma que me sigue y me atormenta en cada paso que doy solo, lo único seguro es que todos pasan de largo dejando ese puesto vacío y dejándome a mí tan solo. ¡A mí! Y yo que siempre me he bañado cada sábado así no sude entre semana no entiendo por qué siendo lunes no se quieren sentar al lado, además para eso están las lociones ¿no? Si no sabe, vaya y pregúntele a un francés, aunque no es que importe mucho, tampoco le voy a entender si le pregunto... Como siempre me voy desviando del tema, lo importante no es eso, es simplemente hablar, divagar entre las cosas, volver a retomar el tema, como cuando voy sentado solo en el bus.

Nunca entendí qué me pasaba, no quise entender porqué siempre iba solo y nadie se sentaba a mi lado hasta ayer que una señora sólo se le ocurrió decir "qué bonita pareja".